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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2004.
16/06/2004
Este blog se ha quedado turulato unos cuantos días a causa de los exámenes. De los míos y de los de mis alumnos, no os creáis. Hemos concluído la segunda experiencia del curso preparatorio para la ESCAC; antes de cursar el graduado superior de cine y audiovisuales, cuatro años y título propio de la Universidad de Barcelona. Los alumnos que optan por este curso --en el que propongo la asignatura de Introducción a la Comunicación, la Actualidad y las Humanidades-- pasan por un proceso de adaptación a una carrera con una fortísima exigencia profesional: no formamos especialistas en una u otra herramienta sino cineastas de una pieza, y sobre todo, personas. Por lo que a mí respecta, tatacháaan!: el curso que viene empiezo el doctorado en Ciencias de la Comunicación. O sea que espero ser doctor antes de cumplir los 60. Uf!
Si hay algo que un docente puede afirmar con rotundidad es lo siguiente: las actuales generaciones de estudiantes son los mejores jóvenes que ha habido nunca en España. Así de claro. Estoy hasta las narices de las murgas sobre que si estos no valen nada, que si están apalancaos, que no saben nada de nada... Rollos de puretas que añoran unos tiempos guapos pero terribles. Atención a la afirmación de Marin Amis: "la ideología es una droga sintética que alimenta el ego". Diana. Los jóvenes nos retan a estar abiertos y en contínuo cambio. El problema no es soyo, sino muy otro: uno, un sistema de enseñanza secundaria en el que todo el mundo ha vuelto loco a todo el mundo; segundo, que nadie les habla de lo que es esencial.
A mis alumnos les hablo de lo que es esencial. Les explico nuestra situacíón: somos náufragos en una playa desierta de una isla desconocida. Hemos de aprender a vivir, y para ello, hay que saber mirar y ver. La educación no es ni el aprendizaje de habilidades ni de la gestión del conocimiento, es suscitar una cierta manera de mirar, que atraviese el plomo de la estupidez y que no se debilite ante la kryptonita de la maldad (este es un homenaje a Bob Siegel, Superman y la redacción del Daily Planet).
Cuando les hablas de lo que es esencial, escuchan y despiertan. Claro que hay que conocer a cada uno por su nombre, hay que saber qué les mueve, no qué hacen sino quienes son. Tomarles en serio como uno quiere que le tomen y no tratarles como idiotas sino como hermanos. Es un privilegio estar con los jóvenes estudiantes de hoy, son los mejores jóvenes que nunca ha habido en España.  El Portal de la Comunicación del Institut de la Comunicació (Universitat Autònoma de Barcelona) es una fuente de recursos ingentes y de gran calidad. Novedades en revistas: dossier "Periodismo en la red, la transición acaba de empezar". Entre otros autores, Javier Díaz Noci y José Ignacio Armentia. En TelosLa programación de las radios generalistas de España, por Amparo Huertas y María Gutiérrez, en ZerReseña del último libro de Jürgen Habermas: "Israel o Atenas. Ensayos sobre religión, teología y nacionalidad" (Ed. Trotta). Comentado por Lluís Badia, en Portal de la comunicación del Institut de la Comunicació de la UAB. Y aún está en línea el dossier "Els reptes de la cultura catalana a l'era digital", en Tripodos, con Els reptes socials i educatius, por Imma Tubella y Manuel Castells, y La globalització comunicativa a Catalunya, por Daniel E. Jones.
18/06/2004
Umberto Eco acaba de publicar su última novela, "La misteriosa fiamma della regina Loanna". El genio de Bolonia ha dedicado hace poco dos de las columnas que habitualmente publica en L'Espresso a la película "La Pasión", de Mel Gibson, a la que tanto el Vaticano como muchos sectores evangélicos consideran un filme ejemplarizante y un servidor, como creyente, vé como una burda blasfemia. Este fue el primer análisis que Eco hizo del filme: ¡No me toquéis a mi Hijo!Bueno, pues para atender a una serie de demandas y para resolver el asunto de una vez por todas, he ido a ver “La Pasión” de Mel Gibson. Y encima antes que nadie, en un país extranjero (donde por lo menos estaba prohibida para menores). De todas maneras hablan en arameo y, como máximo, se entiende a los romanos cuando gritan “I” para decir “¡Apartáos!”. Antes que nada he de decir que esta película, técnicamente muy bien hecha, no es ni una expresión de antisemitismo ni de fundamentalismo cristiano obsesionado con una mística de sacrificio cruento. Es un “splatter”, una película que pretende ganar mucho dinero ofreciendo a los espectadores tanta sangre y tanta violencia que a su lado “Pulp Fiction” parece un dibujo animado para niños de parvulario. En todo caso dibujos animados de Tom y Jerry, de los que proponen una lección en la que los personajes son machacados por mil rodillos compresores y reducidos a un CD, caen de un rascacielos y se rompen en mil pedazos, acabando aplastados contra una puerta. Con mucha sangre además, hectólitros de sangre, evidentemente transportados hasta el plató por diez camiones cuba, y recogidos poniendo a la obra los vampiros de toda Transilvania. No se trata de una película religiosa. Del mensaje de Jesús se sobreentiende lo que uno aprendió en la preparación para la primera comunión. Sus relaciones con su Padre son histéricas y absolutamente laicas; podrían ser las de Charlie Manson con Satanás, pero aquí Satanás no presenta majestad alguna, aparece ahora aquí y luego allá, ora de perfil disfrazado de mariconcete y ora de frente ante tal efusión de glóbulos rojos que al final hasta se nos pone malo. Por otra parte, la imagen menos convincente es la final de la Resurrección, más propia de La noche de los Muertos Vivientes que de una pintura del Renacimiento. Esta película no tiene nada de la sublime discreción de los Evangelios. Pone en escena todo lo que estos callan dejando para los fieles su propia meditación silenciosa sobre el mayor sacrificio de la historia. Allá donde los Evangelios se limitan a decir que Jesús es flagelado (tres palabras en Mateo, Marcos y Juan, ninguna en Lucas), Gibson hace que primero lo apaleen, luego le golpeen con cadenas con clavos y al final con mallos, hasta que queda reducido a poco menos que una hamburguesa mal cocida, es decir, lo que el público de MacDonald’s imagina que tiene que ser la carne picada hasta el espasmo. El odio de Gibson por el Nazareno debe ser indecible; vaya usted a saber de qué antiguas represiones se desfoga sobre su cuerpo cada vez más sanguinolento. Y suerte que la filología no se lo permite, si no ya le habría hecho aplicar electrodos en los testículos y proporcionarle un baño de gasolina. Es así como, según algunos, debeeríamos experimentar un sano estremecimiento ante el misterio de la Salvación. Quizás. ¿Película antisemita? Si se quería hacer un “splatter western” (más bien “eastern”) los bandos tenían que quedar claros, buenos contra malos, y los malos tenían que ser malos a más no poder. Pero si son malísimos los sacerdotes del Templo más malos aún son los romanos, como Pedro Patapalo cuando, gruñendo, ata a Mickey en la silla de torturas. Es evidente que Gibson debía creer que presentando a los romanos como los malos (como ya lo había dicho Asterix) no corría el riesgo de que le pegaran fuego al Campidoglio, mientras que con los judíos, con los tiempos que corren, hay que proceder con mayor cautela. Pero no hay que pedirle mucho a alguien que ha decidido servirnos un bistec tártaro con mucha pimienta y ketchup. Gibson ha sentido ciertas resipiscencias y ha mostrado a tres judíos y tres romanos casi buenos, asaltados por la duda (miran hacia el público como diciendo: “¿no nos estaremos pasando?”) e incluso así es justamente su perplejidad la que sirve para acentuar la expresión de que todo en esta película sea insoportable, y se vomite viendo lo que brota de entre el costillar. Imagínense si Manzoni, en lugar de hacer suya la lección de los Evangelios dejando solamente adivinar lo que le había sucedido a la Monja de Monza, con aquella sublime insinuación (“y la desventurada respondió”) (Eco se refiere aquí al libro “Los novios”, de Alessandro Manzoni, N. del T.) nos hubiera mostrado a la pobrecilla haciendo un striptease, entregándose a repetidas felaciones, haciéndose sodomizar con jabón (El último tango en Lecco) y sometiendo al despreciable Egidio a puniciones sadomaso, calzada con unas botitas rusas como una Venus en cueros. Gibson coge al vuelo la idea de que Jesús debió sufrir , y del mismo modo que Poe pensaba que la cosa más románticamente conmovedora era la muerte de una bella mujer, él tiene la intuición de que el “splatter” más rentable es aquel en el que se mete al Hijo de Dios en una picadora de carne. Lo cierto es que le sale muy bien, y debo decir que cuando Jesús acaba por morir y acaba de hacernos sufrir (o gozar) y se desencadena un huracán, la tierra tiembla y se rasga el velo del Templo, se experimenta cierta emoción, pues en ese momento, aunque sea bajo forma meteorológica, se entrevé un soplo de aquella trascendencia tan manifiestamente ausente de la película. Sí, en aquel momento el Padre hace sentir su voz. Pero el espectador sensato (y, espero, el creyente) advierte que es con Mel Gibson con quien está cabreado. (Traducción de Gabriel Jaraba). Tras los comentarios que los lectores hicieron, Eco volvió con esta segunda columna: La vuelta de los idólatrasHace algunas semanas escribí una columna hablando francamente mal de la película del Mel Gibson sobre la Pasión. Un estudiante me preguntó si había visto los numerosísimos comentarios y debates de los lectores en el foro de internet de L'Espresso, y me dijo: "Quizá habría que revalorizar a los iconoclastas". Me siento obligado, pues, a recordar qué fue la disputa iconoclasta, por lo menos a partir del momento en que, en el año 726, León III Isáurico emanó un edicto que prohibía el culto de las imágenes, que en el imperio bizantino estaba rozando la idolatría. La Iglesia de Roma era más indulgente al respecto, y se había alineado con las posiciones del concilio de Nicea de 787, donde se concluía que a las imágenes se les puede tributar "el saludo y la veneración de honor, no ciertamente la latría verdadera que según nuestra fe sólo conviene a la naturaleza divina". Pero en el mundo cristiano occidental la cuestión permaneció abierta y se retomó en los Libros Carolinos, compuestos en el entorno de Carlomagno. Los teólogos carolingios se sentían molestos porque en la traducción latina de las actas de Nicea se usaba un solo término, "adoratio", en lugar de los dos con los que se diferenciaba, por una parte, el culto reservado a la imagen y, por la otra, el culto reservado a Dios. Los teólogos carolingios distinguían, en cambio, el mundo espiritual del mundo material y decían que la imagen (que puede manifestar sólo aspectos exteriores materiales de lo representado) no podía constituir un acceso al mundo espiritual. Es más, cuanto más se parecía a su prototipo, mayor era la falsedad de la imagen, puesto que se aumentaba el engaño hacia el espectador. La imagen no era un ídolo, pero podía llegar a serlo si se utilizaba de forma incorrecta. Por consiguiente, la expresión verdadera de lo espiritual había de buscarse sólo en el lenguaje no figurativo de las Sagradas Escrituras. Los Libros Carolinos no excluían que se pudieran usar las imágenes como estímulo adecuado a la reflexión espiritual. Sencillamente invitaban a no dar a las imágenes mayor peso del que tenían. Aclaremos nosotros que la Edad Media había adoptado una idea de Gregorio Magno por la que "la pintura se usa en las iglesias para que los analfabetos, al menos mirando a las paredes, puedan leer lo que no son capaces de descifrar en los códices". En el fondo, tanto una posición como la otra sobreentendían que, si uno no es analfabeto, es mejor que busque sus ocasiones de meditación, inspirándose en las Escrituras y no en las pinturas o (decimos ahora nosotros) en las películas. Y lleguemos a los comentarios sobre Gibson, que he ido a leerme. Obviamente, hay de todo, desde los que dicen que me he equivocado porque la película es buenísima hasta los que me dan la razón; desde los que dicen que he escrito por envidia de lo bueno que es Gibson hasta los que dicen que la película ha sido boicoteada por los "lobbies judíos", incluido un tal Pippo que, visto lo que he escrito sobre la película, deduce que soy judío. (Pippo no lo sabe, no soy judío, y no es culpa mía el haber recibido una educación cristiana, razón por la cual me ha escandalizado tanto semejante especulación sobre la figura de Cristo). Luego he visto un comentario según el cual yo ironizo sobre la sangre de Cristo. Obviamente he ironizado sobre la representación, vulgar creo yo, que Gibson ha dado de la Pasión de Cristo, y ha sido entonces cuando he entendido por qué mi estudiante hablaba de la disputa iconoclasta. Muchos de los comentarios que he leído no son sobre la película, sino sobre Jesús (a favor y en contra; entendámonos, a diferencia de antaño hoy existen idólatras creyentes e idólatras ateos. Es decir, que a muchos de los que intervienen les resulta difícil escindir la película de la realidad (o, como habrían dicho los teólogos medievales, distinguir la realidad material de la realidad espiritual). La película es para ellos las Sagradas Escrituras, y ese joven que interpreta a Jesús es Jesús. Naturalmente he leído también el comentario de un tal Gianni, que advierte que "la película es tan sólo la Pasión de Mel Gibson y no la Pasión de Cristo", pero debo decir que no he encontrado en todas las intervenciones esta clara distinción entre la realidad (sea espiritual o histórica) y su representación. Gran parte de las intervenciones son como las de un tal Franco que escribe: "No entiendo por qué las personas que carecen de fe religiosa no pueden aguantar los sufrimientos que Cristo tuvo que soportar". Ahora bien, lo que para mí era inaguantable eran los sufrimientos que Gibson infligía al espectador, no los padecimientos de Cristo. Parece obvio y aun así, como se ve, no lo es. Por lo cual, la reflexión se desplaza de la Pasión de Gibson a la actitud del hombre moderno con respecto al mundo mediático, que no se advierte ya como representación (fiel o distorsionada) de las cosas, sino como la Cosa Misma. Que es la forma laica que adopta hoy en día la idolatría. Con mi más sincera gratitud al lector Marcopac que escribe: "Querido Umberto, no te perdonaré jamás que me hayas contado el final de la película". Traducción del diario El Espectador. Una aportación de Anna Maria Coll.
22/06/2004
Hace tiempo que me moría de ganas de oirlo: Andreu Martín, el gran escritor catalán de novela negra, ha dicho de una vez que el rey va desnudo. En una entrevista publicada en El Punt, se refiere al estado de la literatura negra en Francia, Reino Unido, Italia y Alemania diciendo: "En estos países la cultura es concebida como algo popular y al alcance de todos. En cambio nosotros vivimos en un país donde una minoría elitista se ha apropiado de la cultura excluyendo desgraciadamente este tipo de novelas y de otros géneros". Martín corta así el nudo gordiano del estado de la lectura en Cataluña. Hay un espacio central artificialmente ocupado por unos grupos de maníacos depresivos, pretenciosos y celosos, que funciona al margen de la realidad de los intereses del público, y lo que es peor, de quienes verdaderamente constituyen los grandes escritores del país. Véase como ya han comenzado a manifestarse ascos al éxito de Carlos Ruiz Zafón y su La sombra del viento. Pero el éxito de Zafón se debe a sus lectores, a los que ha sabido interesar y ganarse; la novela se ha vendido desde abajo, sin promoción, sin publicidad, sin televisión, sin popularización del autor, sin que éste aparezca vinculado a institución o capilla alguna. Gustará o no, pero lo que ha hecho este autor tiene justamente este mérito: triunfar por tu propia valía como escritor, sea poca o mucha. En realidad, no es que no se vendan libros. Es que no se venden los que no se tienen que vender. Cada día no aparece una obra como la versión de La Divina Comedia a cargo de Joan Francesc Mira. Cuando acababa de publicarse, la gente salía de la FNAC con el libro bajo el brazo, un libro de lectura no fácil adquirido en una macrotienda popular. Pero los palizones pretenciosos de la fantasmada literaria que ocupa la escena tienen que quedarse en los anaqueles. Me topé con las declaraciones de Andreu Martín ayer mismo, justamente cuando el fin de semana acababa de leer El reino del dragón de oro, de Isabel Allende, con el que he disfrutado como un camello. Allende se ha marcado una novela juvenil de aventuras, mezcla de Indiana Jones adolescente y Tintín en el Tíbet, con unas gotas de La selva esmeralda. Es un relato estimulante, que nos encanta a los que desconfiamos de los ceños fruncidos (ya se sabe que el animal más serio es el burro). Tendría narices que ahora atendiéramos a esos egos gigantescos henchidos de suficiencia cuando de bien jóvenes aprendimos a romper con esa estupidez gracias a Richard Lester y su ¡Qué noche la de aquel día! Quien ha saltado una vez al ritmo de She loves you o Please, please me no debe volver a caer en la trampa. Y es que Inglaterra siempre nos salva, primero con los Spitfire, luego con la BBC y ahora con Harry Potter. El éxito del joven mago no ha sido un producto de la industria cinematográfica, sino que ha sido esta quien ha ido a buscar un producto que fue erigido libro a libro por los lectores juveniles. Poca broma. Pero ya se sabe que el viejo cuento de la manipulación de las industria culturales y la publicidad bla, bla, bla, pesa más que las realidades puras y duras. A Harry Potter, como a Carlos Ruiz Zafón, los han hecho los lectores y nadie más. Por eso los pelmazos les tienen tanta rabia, y por eso persisten las leyendas urbanas de la manipulación mediática. Para evitar que se vea la realidad: quien escribe de manera interesante consigue interesar. Y el que lo dude, que pruebe a ver si le salen cosas como a Jack London, Hermann Melville Robert L. Stephenson o, por lo menos, Emilio Salgari. No hay cojones. Postscriptum: si te gusta La sombra del viento y no has leído su predecesora, Marina, aún no has visto nada. Otra postscriptum: Por supuesto, a los moñas tampoco les gusta el Bookcrossing. Gracias a él, los libros corren de mano en mano y la gente los lee, sin esperar a que nadie les diga lo que deben leer o no desde cualquier púlpito. Hay que hacerle también ascos, por supuesto; faltaría más que se leyera sin nuestra aquiescencia.
23/06/2004
 El gran pianista y cantante de hard bop Ray Charles falleció el 10 de junio, de una dolencia hepática. Entrevisté a Charles en los años 80 para El Periódico de Catalunya y ya entonces estaba muy enfermo, ausente de nada que no fuera su música. El gran artista recibió su último homenaje el 18 de junio. (Foto: Stevie Wonder, cantando en el funeral). Lugar del funeral: First African Methodist Episcopal Church, Los Angeles, California. Pastor: Reverendo Robert Robinson (hijo del finado). Coro: de la Crenshaw High School. Palabras de condolencia: a cargo del reverendo Jesse Jackson, Clint Eastwood, y remitidos por los ausentes Billy Preston (hospitalizado, enfermo del riñón), Quincy Jones, de viaje por Rusia, y Bill Clinton. Otras personalidades presentes: Little Richard, Bill Cosby, Glen Campbell, Aretha Franklin, Rolling Stones, Cicely Tyson, Berry Gordy (fundador de la Tamla Motown). Interpretaciones a cargo de: Willie Nelson (Georgia on my mind), Wynton Marsalis (Down by the riverside), Stevie Wonder, B.B. King. Al final del servicio sonó una grabación de Ray Charles y Johnny Mathis cantando a dúo Somwhere over the rainbow. El estudio de Ray Charles situado en Washington Boulevard acaba de ser declarado monumento histórico. Así da gusto morirse.
26/06/2004
Viendo la Eurocopa por la tele se me ocurre que el fútbol es una escenificación cristalinamente clara de los valores de este mundo. 1, Vales lo que alguien está dispuesto a pagar por tí. 2, las reglas de juego son para saltárselas cuando el árbitro no mira. 3, Con tal de ganar vale todo. 4, La gloria es pasta, fama y tías. 5, El equipo por encima de todo: "Un grupo de activistas profesionales dispuestos a todo puede hacerse muy pronto con el poder" (A. Hitler). 6, Estás en juego mientras tu cuerpo sea joven y puedas pegar patadas. 7, El público sigue al líder carismático, a la adulación del nacionalismo o a la exaltación de los bajos instintos... o a las tres cosas a la vez. 8, Lo que no sale en la tele no existe. 9, Quienes mandan de verdad son lumpenempresarios que de ningún otro modo podrían alcanzar notoriedad pública. 10, Tocarse los cojones y escupir es lo único que hace falta para ir por la vida: exaltar el propio yo y que se jodan los demás. No son consideraciones cínicas sino un decálogo del capitalismo moderno aplicado.
29/06/2004
En la UAB hay puestos unos pasquines de agitprop que dicen: "Los estudiantes presos también tienen derecho a seguir estudiando". Muy cierto, incluso los estudiantes que ayudaron a que un profesor universitario fuera asesinado.
30/06/2004
El Departamento de Periodismo y Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona ofrece, para el curso 2004-05, un Doctorado en Comunicación y Periodismo totalmente renovado. Los estudios se estructuran en tres itinerarios u opciones, de los cuales el alumno escoge uno: a) Ciencias de la Comunicaciónb) Políticas de Comunicaciónc) Ciberperiodismo y LenguajesCada itinerario se distribuye en asignaturas fundamentales, metodológicas y afines. Tambén puede haber complementarias. Los créditos en total son 38, que se desglosan en un periodo de docencia de 26 créditos teóricos, a cursar como mínimo en dos cursos académicos, y en un periodo de investigación de 12 créditos ,prácticos, que se cursarán con un trabajo de investigación defendido ante un tribunal. Algunos ejemplos de las asignaturas, según itinerario. Diseño de una Investigación para el Doctorado (común a los tres), Dr. José M. Pérez Tornero, Dra. Teresa Velázquez, Dra. Amparo Moreno Corrientes investigadoras del Departamento de Periodismo y de Comunicación, Dr. Eugeni Giral. El pensamiento en Ciencias Comunicativas en Europa (C. de la Comunicación), Dr. Manuel Parés i Maicas. Neoliberalismo, Globalización y Medios (politicas de Comunicación), Dr. Pere-Oriol Costa. Transformación de los géneros periodísticos en Internet (Ciberperiodismo), Dr. Manuel López. Introducción a la Sociedad de la Información (C. de la Comunicación), Dr. Enric Marín. Teorías sobre el Espacio Público (políticas de Comunicación), Dr. Jordi Berrio. Sociedad, Red y Comunicación: la tecnología en el pensamiento prospectivo (Ciberperiodismo), Dr. Santiago Ramentol. Innovación en Teoría y Ambitos de la Comunicación (C. de la Comunicación), Dr. Lorenzo Vilches. Políticas de Comunicación en Europa (políticas de Comunicación), Dr. Marcial Murciano. Periodismo sólo en Bits: situación y perspectivas (Ciberperiodismo), Dr. Manuel Pereira. Cambio Social, Género y Comunicación de Masas (Ciberperiodismo), Dra. Joana Gallego. Análisis crítico del discurso y nacionalismo (C. de la Comunicación), Dr. Xavier Giró. Políticas de Comunicación en el Mercosur y ALCA (políticas de Comunicación), Dra. Carmina Crusafont. El control de la calidad periodística (Ciberperiodismo), Dr. Héctor Borrat. Aportaciones de la Epistemología a la historia del periodismo (C. de la Comunicación), Dr. David Vidal. Los organismos de regulación audiovisual (políticas de Comunicación), Dr. J. M. Tresserras. El relato en la infografía digital (Ciberperiodismo), Dr. José Luis Valero. Tópicos y arquetipos de la opinión pública (C. de la Comunicación), Dr. José M. Perceval. Las grandes corporaciones multimedia (políticas de Comunicación), Dr. Fernando Sabés. Investigación histórica y periodismo de investigación (Ciberperiodismo), Dr. Josep M. Figueres. Innovaciones tecnológicas: características, funciones y usos comunicativos (C. de la Comunicación), dr. Pere Vila i Fumàs. El diseño gráfico en las publicaciones digitales (Ciberperiodismo), Dr. José Luis Riba. El coordinador del Doctorado es Pere-Oriol Costa, un veterano profesional de los medios, antiguo subdirector del memorable diario TeleeXprés, y hoy, además de Catedrático de Comunicación, uno de los más solicitados consultores en comunicación política, corporativa y electoral. Secretaría del doctorado: teléfono 935812567; correo e: d.periodisme@uab.es
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